Las tomas clandestinas en los ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex) disminuyeron, pero no el volumen de combustible robado. En 2025, durante la gestión de Víctor Rodríguez Padilla como director, la petrolera reportó el mayor volumen de hidrocarburos sustraídos ilegalmente en los últimos siete años y tres meses, pese al reforzamiento de la vigilancia militar en su infraestructura estratégica.

Información enviada por Pemex a la Securities and Exchange Commission (SEC) de Estados Unidos muestra que entre 2019 y el primer trimestre de 2026 fue cuando la empresa registró el mayor volumen de sustracción ilegal de hidrocarburos. Ese resultado ocurrió durante el único año completo de la gestión de Rodríguez Padilla, pese al reforzamiento del apoyo de la Sedena y la Marina para combatir el robo de combustibles.

Durante 2025 el número de tomas clandestinas disminuyó de 11 mil 774, registradas en 2024, a 10 mil 591 en 2025 en los ductos de Pemex. Sin embargo, aumentó el volumen de extracción ilegal de todo tipo de hidrocarburos, como diésel, gasolinas, turbosina y petróleo crudo.

Los estados financieros de Pemex documentan esa tendencia al cierre de 2025: en ese año reportó un “incremento en la sustracción y comercio ilegal de los combustibles que la empresa produce”. La petrolera estimó que el promedio de combustible robado ascendió a 19.6 mil barriles diarios en el año, lo que representó un aumento del 15.3 % en comparación con los 17.0 mil barriles diarios de 2024.

Las pérdidas resultantes por el robo de combustible ascendieron a 23 mil 491.4 millones de pesos en 2025. En 2024, sumaron 20 mil 529.1 millones de pesos. Además, a las pérdidas de 2025 se agregan las correspondientes al primer trimestre de 2026, periodo en el cual Rodríguez Padilla seguía siendo director de Pemex.

En el primer trimestre de 2026, las pérdidas por la sustracción ilegal de combustibles en ductos de Pemex se estiman, según la propia petrolera, en 3 mil 812 millones de pesos.

Es decir, entre enero de 2025 y marzo de 2026, el valor del robo de combustibles a Pemex suma 27 mil 303 millones de pesos.

Al inicio de la administración pasada, en 2019, Pemex había reportado 8 mil 655 tomas clandestinas y estimó que el volumen promedio de combustible fue de 4.8 mil barriles diarios con un costo para las finanzas de la empresa de 4 mil 279.5 millones de pesos.

Más vigilancia, pero mayores pérdidas por robo de combustible

Los resultados registrados durante la gestión del ahora exdirector de Pemex en el manejo del robo de combustibles contrastan con el reforzamiento de la vigilancia militar sobre la infraestructura estratégica de Pemex.

Los Informes Semestrales de la Fuerza Armada Permanente en Tareas de Apoyo a la Seguridad Pública, correspondientes a 2024 y 2025, muestran que la colaboración del Ejército y la Marina se incrementó como parte del Plan Conjunto para Combatir el Robo de Hidrocarburos.

El número de efectivos asignados para el combate al robo de hidrocarburos, la mayor parte dedicados a la vigilancia de ductos prioritarios, pasó de 3 mil 874 a 4 mil 167 en esos dos años, con el propósito de “inhibir el huachicoleo, reducir pérdidas económicas y proteger la integridad de las comunidades colindantes a la infraestructura energética nacional”.

Incluso a partir de abril de 2025, se implementó la “Operación Sellamiento”, acción interinstitucional, coordinada por la Secretaría de la Defensa Nacional y Pemex, para vigilar y, en su caso, sellar tomas clandestinas perforadas por el crimen organizado en los estados de Guanajuato, Hidalgo, Jalisco y Querétaro, por donde atraviesan los ductos Tula-Salamanca y Salamanca-Guadalajara, ambos identificados como puntos críticos por su alta vulnerabilidad a las actividades ilícitas.

En ese momento, la operación contempló un despliegue de 941 efectivos y 16 drones de vigilancia táctica en el que participaron unidades locales, fuerzas en refuerzo y personal técnico de Pemex.

La petrolera aportó 144 elementos especializados en seguridad física de instalaciones —84 de la Subdirección de Salvaguardia Estratégica y 60 del cuerpo de seguridad interna—, quienes bajo protocolos conjuntos operaron con las fuerzas militares en funciones de inspección técnica y verificación de alertamientos.

Los informes de las fuerzas federales indican que los resultados iniciales de la Operación Sellamiento “reflejaron un avance significativo en la disuasión de actividades de huachicoleo, protección de infraestructura energética y contención del mercado ilícito de combustibles, gracias a un modelo de intervención conjunta, flexible y orientado a resultados”.

Aunque los volúmenes y valores de las extracciones en tomas clandestinas entre 2025 y el primer trimestre de 2026 muestran otra cosa. Actualmente, la Sedena y la Marina tienen asignados 4 mil 167 elementos para vigilar 13 ductos prioritarios.

Los más importantes, con el mayor número de efectivos, son, según el último Informe Semestral de la Fuerza Armada Permanente en Tareas de Apoyo a la Seguridad Pública, correspondientes a noviembre de 2025 a mayo de 2026: ducto Tuxpan-Azcapotzalco vigilado por 561 efectivos; Salamanca-Guadalajara con 387; Tula-Salamanca con 351; Madero-Cadereyta con 300; Tuxpan-Tula con 231; Cactus-Guadalajara con 212; y Salamanca-Madero con 172 efectivos.

Fuente: Grupo Animal

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