La presidenta Claudia Sheinbaum dijo que no cree que su homólogo estadounidense, Donald Trump, esté encabezando una ofensiva para interferir en México y señaló a sectores de la ultraderecha en Estados Unidos de buscar influir en las elecciones y que “no haya buena relación” entre ambos países.

En el marco de la acusación de Estados Unidos contra Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de Sinaloa, ayer la mandataria federal dijo en un acto en la Ciudad de México que su gobierno no permitirá que las oficinas del Departamento de Justicia se vuelvan “el principal elector en México”.

“Hay mucho diálogo con el gobierno de Estados Unidos. De hecho, les confieso que yo no creo que sea el presidente Trump quien ha encabezado esta ofensiva en distintos temas. No lo creo. ¿Qué hemos hecho? Nosotros lo que queremos es una buena relación con el gobierno de Estados Unidos y con todas sus áreas”.

“Yo creo que son sectores, pues, de la ultraderecha de Estados Unidos que quieren que no haya buena relación, que haya mala relación con México, que no están de acuerdo con el gobierno que encabezamos por razones ideológicas principalmente y que no quieren que haya una buena relación”, señaló este lunes en conferencia matutina.

Claudia Sheinbaum aseguró que mantiene una comunicación personal con el republicano Donald Trump y que “siempre hemos llegado a acuerdos” en un “esquema de respeto”.

“La comunicación de manera personal con el presidente Trump es muy importante, porque en esas comunicaciones yo le digo lo que pienso. Evidentemente, en un esquema de respeto y de comunicación, pero siempre hablamos”, aseguró.

“Él me dice lo que él piensa y yo le digo lo que yo pienso, y siempre hemos llegado a acuerdos. Entonces, esperemos, pues, que esto sea un tema de ciertos sectores y que se establezca una relación de respeto entre ambos países, pero hay que decir claramente qué es lo que está pasando”.

“Ya no es cooperación, es injerencia”

La presidenta Claudia Sheinbaum, como lo hacía su antecesor Andrés Manuel López Obrador, conmemoró ayer el aniversario de su triunfo electoral en el Monumento a la Revolución, en la Ciudad de México, ante miles de simpatizantes.

El mensaje central, al cumplirse dos años de la victoria de la primera mujer en llegar a Palacio Nacional, fue la acusación de “injerencia” que lanzó hacia el gobierno de Estados Unidos.

El Departamento de Justicia solicitó la extradición, “sin presentar públicamente pruebas que sustentaran esa solicitud”, dijo Sheinbaum, del gobernador con licencia Rubén Rocha; el senador por Morena, Enrique Inzunza; el alcalde con licencia Juan de Dios Gámez, y otros siete exfuncionarios de Sinaloa.

La solicitud de extradición —dijo la presidenta— genera una duda: “¿Es realmente interés legítimo, genuino, por ayudar a México?, ¿o quizá estamos viendo cómo sectores de la ultraderecha estadounidense utilizan a nuestro país para posicionarse rumbo a sus elecciones de 2026?”.

“Cuando desde el exterior se dicta quién es culpable y quién no; cuando se busca presionar a nuestras instituciones desde fuera; cuando se normaliza la idea de ‘que otro país puede intervenir en asuntos que solo le corresponden a los mexicanos’, ya no estamos hablando de cooperación, estamos hablando de injerencia”, afirmó.

Fuente: Grupo Animal

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