La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) frenó la extensión automática por 16 años del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), activando desde el 1 de julio de 2026 un mecanismo de revisión anual que mantiene la fecha de caducidad del pacto para el 1 de julio de 2036. La delegación estadounidense forzó este escenario para fiscalizar anualmente el cumplimiento de las reglas de origen automotrices y el uso de insumos asiáticos, obligando a la Secretaría de Economía de México a defender la certidumbre de las inversiones bajo un formato de constante escrutinio.
Este viraje operativo congela la estabilidad a largo plazo del acuerdo trilateral y abre un periodo de incertidumbre para el fenómeno del nearshoring (relocalización de cadenas productivas). Aunque las reglas arancelarias y comerciales vigentes no sufren modificaciones inmediatas, el nuevo esquema de evaluación anual sustituye la renovación automática que los negociadores mexicanos buscaban asegurar en esta primera revisión formal del tratado.
Disputa por el control asiático y el déficit bilateral
El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, argumentó que las revisiones anuales son indispensables para corregir el déficit comercial de su país y endurecer la supervisión a las cadenas de suministro norteamericanas. El foco de la presión estadounidense radica en frenar la triangulación de componentes de origen chino que ingresan al mercado de la región a través de territorio mexicano.
Por su parte, el secretario de Economía mexicano, Marcelo Ebrard, minimizó el impacto del anuncio al asegurar que el tratado conserva plena validez jurídica por la próxima década y descartó que la medida perfile una salida de Estados Unidos. Ambos gobiernos confirmaron que la primera ronda de este nuevo calendario de negociaciones presenciales se ejecutará en Ciudad de México durante el transcurso de julio.
Advertencias por freno a inversiones y choques políticos
Desde el Poder Legislativo mexicano surgieron críticas inmediatas ante el cambio de reglas en la dinámica comercial de América del Norte. El coordinador del PAN en el Senado, Ricardo Anaya, señaló que someter el tratado a una validación cada 12 meses debilita las garantías que exigen las empresas transnacionales para instalarse en el país.
El bloque opositor vinculó la postura restrictiva de la USTR con diferendos bilaterales en materia de seguridad fronteriza, una interpretación que no ha sido respaldada por los reportes de la oficina de Greer. El T-MEC entra formalmente a su primer ciclo de fiscalización anualizado, condicionado a los indicadores de comercio que presenten las tres naciones hacia julio de 2027.
Fuente: Agencias
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