Diana García

CHETUMAL, Quintana Roo, 09 de mayo. – Madres y familiares de personas desaparecidas en Quintana Roo, miembros del colectivo Verdad, Memoria y Justicia, encabezados por su fundadora y presidenta, Romana Rivera Ramírez se manifestaron en la capital de Quintana Roo, en búsqueda de sus hijos, hijas, madres, padre, hermanos victimas de delitos que impiden su regreso a casa, en este Día de las Madres.

Mujeres, hombres y niños partieron del Museo de la Cultura Maya, y caminaron por la avenida héroes de Chetumal, en dirección de Palacio del Gobierno de Quintana Roo, con el objetivo de sensibilizar a la sociedad, cada vez más acostumbrada a ver e ignorar carteles de búsqueda, en redes sociales, o en los edificios institucionales de cada destino turístico del estado.

“Cada alerta colocada, representa una vida, un rostro amado, y una madre que suplica por una llamada, por un mensaje anónimo, cualquier información que lleve a localizar a su ser amado. Cada familia que camina hoy, lleva en sus hombros el peso de la ausencia, alzamos la voz por quienes fueron privados de su libertad, y silenciados. Pero, también de esperanza, y la firme convicción de que nuestros hijos e hijas, merecen regresar a casa”, expresó Romana Rivera, al arribar a la emblemática Explanada de la Bandera, que por cierto estuvo ausente.

El colectivo Verdad Memoria y Justicia se fundó en Cancún, mayo de 2020 por Romana Rivera Ramírez, a raíz de la desaparición de su hija, Diana García Rivera, y otras 25 familias de personas desaparecidas, en su mayoría trabajadores de la construcción.

Seis años después, actualmente lo conforman alrededor de 160 familias, en su mayoría originarias del centro y sur de Quintana Roo.

A pesar de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), encabezada por Julio César Gómez Torres, señala que hay una reducción en la incidencia delictiva, los reportes de personas desaparecidas, emitidos por la Comisión de Búsqueda de Quintana Roo, y la propia Fiscalía General de Quintana Roo, coinciden en un incremento en municipios de Felipe Carrillo Puerto, Bacalar y Othón P. Blanco con Mahahual, Chetumal y sus comunidades rurales.

“Busco a mi mamá, María Luisa Araujo Huerta, ella fue privada de su libertad, la sacaron de mi casa el 30 de mayo de 2025, en Xul Ha, Quintana Roo. Ya casi cumple un año, mi mamá, es una madre trabajadora con tres hijos, que nunca se metió en nada malo, y la seguimos buscando, les pedimos de corazón que nos digan donde está”, expresó la joven María Luisa, hija de María Luisa Araujo.

Y la historia no fue distinta, para la madre de Joaquín Villegas Cano que desapareció en Felipe Carrillo Puerto, el 16 de abril de 2024; y para el padre de Laura Beatriz Nahuat Che, que desapareció el 1 de diciembre del 2023, en Felipe Carrillo Puerto, el corazón de la zona maya de Quintana Roo.

Marchó la madre de Pedro Antonio Román Ayala de 28 años que desapareció en el poblado de Javier Rojo Gómez, Othón P. Blanco, el 14 de noviembre de 2024, y la madre de Gisel Alejandra Tamayo Ortiz quién desde hace cinco años, no ha vuelto a ver, desde que desapareció el 20 de marzo en la comunidad de Francisco Villa del municipio de Othón P. Blanco.

“Ayer cumplió un año de que se lo llevaron, yo lo único que quiero es que me devuelvan, aunque sea solo su cuerpo”, expresó María Luisa España, madre de Antonio Andrés Chay España, quién desapareció el 8 de mayo de 2025 en Mahahual, Quintana Roo.

En el contingente caminaba un adulto mayor, cuya mirada expresaba todo: tristeza, angustia y fe, el padre de Pedro Antonio Román Ayala, cubierto por con las fichas de búsqueda de su hijo, que desapareció en Javier Rojo Gómez, el 14 de noviembre de 2024.

Entre otras muchas otras familias, que, con lágrimas en los ojos, nudos en la garganta, pancartas, y camisas con el rostro de sus seres amados impresos, clamaban “Verdad, Memoria y Justicia”.

“¿Por qué los buscamos? ¡Porque los amamos!, ¡Hijo escucha, tu madre está en la lucha!, ¡Hijo escucha tu padre está en la lucha! ¡Madre escucha, tu hija está en la lucha!”, era el clamor de las familias.

Romana Rivera Ramírez explicó que los esfuerzos del colectivo han generado avances significativos como la aprobación de la aprobó la Ley en Materia de Declaración Especial de Ausencia para Personas Desaparecidas, y el sistema de identificación forense que recolecta perfiles genéticos de familiares, y lo confronta con datos biológicos que resguarda el Servicio Médico Forense de personas sin vida identificadas a través de la base de datos del Instituto Nacional Electoral. Pero, el fenómeno aumenta en el centro y sur de estado.

En agosto de 2025 el Congreso de Quintana Roo, aprobó la Ley en Materia de Declaración Especial de Ausencia para Personas Desaparecidas, la cual está diseñada para proteger el patrimonio, seguridad social y derechos de las familias de personas desaparecidas, es decir sin declarar muerta a la persona. Sin embargo, el reto, es socializarlo y lograr que las victimas tengan asistencia jurídica capacitada en la materia.

“La ley esta en papel, ahora lo que falta son abogados que conozcan el sistema, y puedan acompañar a las víctimas, porque hay diferentes casos, muchos para proteger menores que tienen a sus padres desaparecidos”, explicó.

La manifestación concluyó de forma pacífica, aunque policías estatales, acompañaron el contingente mientras marchaban, al llegar al Palacio de Gobierno no hubo autoridad que los atendiera, la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Quintana Roo, brillo por su ausencia, mientras las familias sentadas en el suelo, escuchaban de fondo, el clásico de Rubén Blades…

…”¿A dónde van los desaparecidos? Busca en el agua y en los matorrales ¿Y por qué es que se desaparecen? Porque no todos somos iguales, ¿Y cuándo vuelve el desaparecido? Cada vez que los trae el pensamiento”, decía la canción.

De acuerdo con la versión publica del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, la entidad, registró desde 1952 a 2026, mil 737 personas desaparecidas y 137 no localizadas.

Este 10 de mayo, vale la pena recordar la profunda reflexión de la escritora mexicana Elena Poniatowska:

“La muerte mata la esperanza, pero la desaparición es intolerable, porque ni mata ni deja vivir”.

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