TULUM, Quintana Roo, 15 de agosto de 2026.– A pesar de las medidas impulsadas para ordenar la actividad turística y mejorar la experiencia de los visitantes, los llamados “jaladores” continúan operando en los alrededores de la zona arqueológica de Tulum, donde turistas reportan presión para contratar recorridos y servicios a determinados precios.
La familia Morales, procedente de la Ciudad de México, relató que al llegar a la zona turística fue interceptada por vendedores que, según su testimonio, insistieron en que estacionaran su vehículo en un sitio determinado y contrataran un tour con un costo de 900 pesos por persona.
Los visitantes señalaron que la insistencia para adquirir excursiones les generó desconcierto y desconfianza, principalmente porque desconocían cuáles eran los puntos oficiales de venta y las tarifas disponibles para ingresar y recorrer los atractivos de la zona.
Comerciantes del área reconocieron que el problema ha disminuido en comparación con meses anteriores. Explicaron que ya no es tan frecuente observar a personas intentando detener vehículos directamente sobre la carretera federal, aunque sostuvieron que los “jaladores” mantienen presencia en estacionamientos y otros puntos cercanos al acceso de la zona arqueológica.
De acuerdo con los comerciantes, algunos visitantes incluso han regresado para reclamar después de comparar precios y descubrir que contrataron recorridos por cantidades superiores a las ofrecidas por otros prestadores de servicios turísticos.
La situación preocupa al sector comercial debido al efecto que estas experiencias pueden tener sobre la percepción de Tulum, particularmente en un momento en que autoridades y empresarios buscan recuperar visitantes y fortalecer la actividad económica del destino.
Entre las acciones recientes se encuentra la reactivación del transporte en la entrada principal de la zona arqueológica y la estrategia denominada “Tulum Renace”, que contempla facilidades como acceso gratuito al Parque Nacional del Jaguar y sus playas, además de tarifas reducidas para el ingreso a la zona arqueológica.
Para comerciantes y visitantes, el reto no se limita a mejorar precios o accesos, sino también a garantizar que quienes llegan a uno de los principales atractivos turísticos de Quintana Roo puedan elegir servicios sin presiones y con información clara sobre costos y opciones disponibles.
