JOSÉ MARÍA MORELOS, Quintana Roo, 23 de junio de 2026.- En la cocina maya tradicional, el lek fue durante generaciones una pieza indispensable para conservar calientes las tortillas y mantener viva una práctica doméstica ligada a la milpa, la alimentación y el aprovechamiento natural de los recursos.
Sin embargo, con el paso del tiempo, esta planta comenzó a quedar en el olvido, pese a su valor cultural, utilitario y ambiental dentro de las comunidades rurales de la Zona Maya.
José del Carmen Chuc Tun, campesino del ejido Kankabchén, en el municipio de José María Morelos, recordó que el lek podía sembrarse dentro de la milpa junto al maíz, ya que sus hojas aportaban sombra y favorecían el desarrollo del cultivo.
El productor lamentó que actualmente casi nadie lo siembre, lo que ha provocado que sólo unos cuantos labriegos conserven la semilla y mantengan viva esta práctica heredada por sus antepasados.
Aunque en años recientes se ha buscado rescatar el lek con fines artesanales, don José consideró importante no perder de vista su verdadero valor utilitario, especialmente como recipiente natural para el uso cotidiano en los hogares.
El campesino explicó que un lek puede adquirirse a bajo costo y, además de utilizarse como contenedor, permite obtener semillas para volver a sembrarlo y contribuir a la recuperación de esta planta.
Más allá de su valor económico, el lek representa una alternativa natural frente al uso de recipientes de plástico o unicel, ya que ayuda a conservar la temperatura de los alimentos sin generar residuos contaminantes.
Al final de su vida útil, este contenedor puede reintegrarse a la tierra como abono natural, lo que lo convierte en un ejemplo de aprovechamiento sustentable dentro de la tradición maya.
Para campesinos como José del Carmen Chuc Tun, rescatar el cultivo del lek significa defender una parte de la identidad comunitaria y recuperar conocimientos que durante años hicieron de la milpa un sistema diverso, útil y respetuoso con la naturaleza.
El lek, considerado por muchos una joya ancestral, se resiste a desaparecer de la Zona Maya y mantiene vigente el llamado a sembrarlo nuevamente para que siga formando parte de la vida rural y de la cocina tradicional.
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