JOSÉ MARÍA MORELOS, Quintana Roo, 30 de abril de 2026.- Lo que antes fue una actividad rentable, hoy para muchos productores se ha convertido en una auténtica apuesta de alto riesgo: sembrar sandía implica invertir decenas de miles de pesos por hectárea sin garantía de recuperar el dinero.
En la comunidad de X-Noh Cruz, campesinos como Policarpio Moo Poot continúan sembrando la llamada “fruta roja”, no solo por negocio, sino por tradición y arraigo al campo.
El productor explicó que una sola hectárea exige fuertes gastos desde el arranque del ciclo agrícola.
Tan solo un sobre de semilla ronda los 8 mil pesos, a lo que se suman cintillas de riego, tuberías, instalación hidráulica, fertilizantes y mano de obra.
Detalló que únicamente la cinta para riego puede costar alrededor de 4 mil pesos, sin contar el resto de insumos indispensables para sacar adelante la cosecha.
Si las condiciones climáticas ayudan y no hay plagas, una hectárea puede producir hasta 20 toneladas.
Sin embargo, para que realmente valga la pena, las ventas deben superar los 100 mil pesos por hectárea, cifra que no siempre se alcanza.
Sequías, lluvias fuera de tiempo y la volatilidad de precios terminan definiendo si el productor gana… o pierde todo.
Aun así, este año parece abrir una ventana de alivio.
Según Policarpio Moo, la sandía de calidad exportación se está pagando en cinco pesos por kilo a pie de huerto, precio que devuelve algo de esperanza a quienes se juegan el patrimonio cada temporada.
Te puede interesar:

