Perú inicia confinamiento obligatorio por Covid-19 aunque no todos lo acatan

por Redacción

PERÚ, 31 de enero.-  Pese a que en Perú se decretó un aislamiento obligatorio para frenar los contagios de coronavirus, la situación es dispar en varias zonas del país sudamericano, donde el gobierno decidió tomar esa drástica medida debido al colapso en el sistema de atención de salud, que ha generado incluso largas filas entre los habitantes que recurren a los centros asistenciales.

El presidente Francisco Sagasti dijo en un mensaje a través de la televisora estatal que “todos debemos hacer un esfuerzo adicional para contener la ola creciente de contagios y muertes”.

En los mercados se veían personas aglomeradas con cubrebocas que dejaban descubierta la nariz. En muchos buses ni siquiera los choferes llevaban los protectores faciales obligatorios.

La medida de confinamiento, que se extenderá hasta el 14 de febrero, abarca a la capital de Lima, así como a la ciudad portuaria del Callao y a otras ocho regiones de la costa, la sierra andina y la selva amazónica que han sufrido, desde diciembre, el mayor impacto de la segunda ola.

 “La ciudadanía ha respondido a la cuarentena. Van a ser 15 días duros para algunas personas”, declaró el ministro del Interior, José Elice, al canal Latina, al hacer un balance de las primeras horas del confinamiento en la capital.

Por la medida restrictiva, solamente se está permitiendo salir 60 minutos entre 6:00 y 18:00 horas locales. El gobierno cerró los gimnasios, iglesias, peluquerías, museos y bibliotecas.

Aún con la versión de las autoridades, los esfuerzos por encerrar a la población fracasan porque el 70 por ciento trabaja en la informalidad, no tiene seguro de desempleo y a diario debe salir a las calles a ganar dinero para comer.

Perú soportó en 2020 una cuarentena de 106 días que arrasó con la economía y dejó siete millones de desempleados. Muchos ambulantes trabajaban hoy para llevar comida a casa.

El gobierno anunció que regalará 165 dólares (casi 3 mil 400 pesos) a más de 4 millones de familias, pero que otorgará el dinero al final de la cuarentena, lo que significa que en las próximas dos semanas, si no trabajan no comen.

“Esto es una forma de oprimir a la gente, es una receta ya desfasada que no ha resultado”, dijo Ramiro Casas, 46 años, que vestía una máscara manchada de polvo y un enterizo negro, mientras leía los titulares desalentadores de los periódicos en un quiosco limeño.

No se veían demasiados policías en las calles de Lima, una ciudad de 10 millones de habitantes. Jorge Angulo, jefe policial capitalino, dijo que el virus ha matado a 540 agentes. Indicó que sus subordinados “están participando para advertir y hacer cumplir” las órdenes de encierro.

Cientos llegaban a los terminales terrestres de buses para irse de la capital rumbo a diversas ciudades del interior, luego que el gobierno extendió por tres días más el permiso para dejar Lima antes de cerrar las salidas terrestres. Los vuelos desde Europa y Brasil fueron prohibidos por las autoridades.

La segunda ola de infecciones por coronavirus empezó a inicios de enero y ha provocado el colapso de los hospitales, mientras que las camas de cuidados intensivos tienen a miles en espera.

Perú, un país de 33 millones de habitantes que aún no han recibido vacunas, tiene más de 40 mil muertos y más de un millón de contagiados

Con información de Milenio

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